Biblioteca Pública




Libros, zunchos, papel manteca, grampas metálicas, argollas para llaveros, pitones, madera osb, ménsulas, lámparas, portalámparas, cable, fichas, fichero, fotocopias, cuaderno, vinilo autoadhesivo, aglomerado, caballetes.

Del 1 a 30/09/2011, Club Cultural Matienzo

Selección: 42 personas.
Realización integral:  Matienschön (Camille Cousin, Darío Graschinsky, Laura Preger, Leandro Depietri, Luz Peuscovich, Maia Minovich, Manuela Trujillo, Martina Amiras, Sonia Basch) + Marianela Regazzoni + Natalí Stein.
Idea y dirección: Agustín Jais.


1.
To: ccm_global@googlegroups.com
(...) Elijan un libro que tengan (porque les guste, se identifiquen con él, quieran que la gente lea, sea bello, o el motivo que quieran). Y de ese libro, dos páginas enfrentadas, o un fragmento de ellas. (...) Tráiganlo a Matienzo. Pónganle nombre y marquen con algo la parte que eligieron. Los libros van a estar abiertos en la página elegida durante un mes. (...) La muestra se llama "Biblioteca pública".

2.
/ Elegir un libro, mantenerlo abrierto. Hacer una biblioteca. Traer una escuela, hacer escuela, dar a leer.

3.
/ “Ya elegí la doble página. Es de ‘El idioma de los gatos’, de Spencer Holst, un libro que amo un montón”.
/ “¡Obvio que contás conmigo! ¡Qué dificil elegir uno! Pero cuando leí la consigna, el primero que me vino a la mente y que me gusto mucho fue ‘El lector’, de Bernhard Schlink . Está medio baqueta, lo único. Tendría que releer un poco para elegir la página, porque lo leí hace rato”.
/ “¡Perdón, cambio! Prefiero el libro de un gran amigo, que lo presentó en Matienzo una vez, tal vez te acuerdes: ‘Enlazador de mundos’, de Nicolás Meta. Es el diario de un año de viaje, hermoso libro y me representa mucho. ¡Ése quiero!”
/ “Si elijo un fragmento, entonces en ese momento se va a ver el fragmento, pero no otros fragmentos circundantes al fragmento visto en ese momento.  ¿No es cierto?
/ ”Que idea fascinante. Obvio que participo. ¡Te veo en 5 minutos! ¡Aguanten los libros abiertos!”
/ “Ya estoy buscando...”
/ “¡Qué genial propuesta! Soy nueva y no tuve mucho tiempo para sumarme a sus proyectos. ¡Pero éste no me lleva nada de tiempo!”
/ ”¿Pero cómo hacés para mantener un libro abierto? Porque tienden a cerrarse, eso no lo entiendo del todo”.
/ “Me encanta, ya estoy eligiendo libro”.
/ “Gran proyecto chicos... ¡El mío ya lo tengo!”
/ “¿Te parece que cada libro tenga una etiqueta con la persona que lo eligió? ¿No es más canchero que haya una lista de todas las personas que eligieron un libro y que la red entre los textos se cree sin la necesidad de andar marcando una especie de autoría que tampoco nos pertenece?”
/ “Me encanta tu muestra. Te voy a llevar un libro. Y voy a estar en la muestra porque es genia, como vos”.
/ “Me encanta, estoy adentro”.
/ “Prometo llevarlo el domingo, antes es poco probable. Necesito un día del fin de semana con tiempo para buscarlo; si no lo encuentro, el remplazo es un libro de poesías de Baudelaire. El finalista estará en Matienzo el domingo”.
/ “Carver es mío, todo mío”.
/ “El libro es El Amante, de Margueritte Duras. Tengo otra opción nacional, ‘Prohibido morir en primavera’ de Casona, por si preferís más ése”.
/ “Soy más boluda... Lo llevé ayer y anteayer y no lo dejé. Mañana lo llevo, igual”.
/ “No me olvido del libro... Sólo que no lo estoy encontrando. Es ‘La tregua’ de Benedetti. Hoy lo voy a seguir buscando, tiene que estar por algún lado en lo de mis viejos. Si de casualidad lo tenés, avisame. Es muy loco, pero extraje un párrafo de este libro (cosa que no suelo hacer, salvo que esté estudiando) hace como diez años, y justo el otro día encontré el cuaderno donde lo había anotado. Re quiero participar con este libro”.
/ “Te dejé ‘La manzana en la oscuridad’, de Clarice. Ojalá te guste”.
/ “Mi libro es ‘Poesía reunida’ de Arnaldo Calveyra. No pude leer el último mail larguísimo que mandaste. ¿Dice algo acerca de no elegir una sola frase de un libro de 500 páginas?”
/ “Elegí un cuento de Hemingway que se llama ‘Los asesinos’, que está en una antología de relatos que se llama ‘Crímenes perfectos’ editado por Planeta con selección de Ricardo Piglia. ¿Sirve? ¿Está dentro de los parámetros de la propuesta? Pregunto porque se trata de un cuento incluído en una antología. Si no da, elijo algo de Bioy Casares. Ha sido muy importante el descubrimiento de Hemingway para mí”.
/ “Estos días me hicieron cambiar de parecer: voy a llevar las obras completas de Girondo, finalmente. ¡Me tomé muy en serio la consigna!”
/ “Ay, me muero, lo dejé el domingo, es verde y naranja brilloso, estaba arriba de La Náusea, de Anto. Por fa, que aparezca”.
/ “No soy gran lectora, tengo pésima memoria para acordarme lo que leí y tengo la mayoría de mis libros embalados. Igual, como te quiero y porque sos muy talentoso, has logrado que me pase unos ratos releyendo. Supongo que mañana te llevo ‘La revolución es un sueño eterno’, ahora lo termino de decidir con la almohada”.
/ “Buscamos como locos el libro de Dylan, que era el que queríamos usar, pero no lo encontramos. Todavía no nos mudamos y tenemos todo adentro de cajas en un depósito, así que para esta vuelta no vamos a poder participar”.
/ “Uy, tengo que pensar y revisar. Lo primero que me viene a la mente ahora es una parte del Principito que había marcado hace mil. Alguno ya lo habrá elegido, supongo. Igual lo tengo que buscar. Suelo marcar mucho fragmentos de libros, pero no recuerdo... He marcado páginas que me gustan, que me resultan interesantes, que me dicen cosas... pero ¿que me representen? No lo sé, la verdad”.
/ “Es el Tao Te Ching. Me costó un montón encontrar algo que me gustara y que entrara en dos hojas opuestas. Y es una edición medio crota que la titularon ‘El evangelio del Tao’, lo cual suena asqueroso, new age victorsueirista y un poco Ari Paluch... pero el libro, nada que ver”.
/ “¡Dale, justamente hoy estuvimos hablando de eso! ¡Te llevo uno, entonces! ¡Gracias por escribirme!”
/ “Tengo un par en mente y no me decido, mañana paso y dejo el elegido, ¿te parece? Es ‘Memorias de una joven formal’ de Beauvoir o ‘Boquitas pintadas’ de Puig. Me pasa que cuando me gusta mucho un libro, tengo la necesidad imperiosa de prestarlo y siempre me olvido quién tiene cuál... Pasa, ¿no? Boquitas pintadas, qué buen título que tiene, por favor... Con ese empecé Puig y no pude parar. Me intoxiqué un poco, ¿viste cuando leés cinco seguidos del mismo autor y empezás a pensar con su vocabulario?”
/ “Actualicé mi blog. ¿Lo viste? Fue consecuencia de elegir un libro para tu muestra. Yo quería ser intelectual, pero re habito el mundo práctico”.
/ “El tema es que el libro elegido me lo hizo una novia, es artesanal, entonces estaba pensando en algún otro”.
/ “Ando buscando la cita para tu biblioteca. No es fácil, te diré. Por suerte, organizadita como soy, tengo un cuaderno lleno de frases de libros que me gustaron, así que estoy viendo cuál elegir. De todas formas, encontré una muy muy linda, 100% pretenciosa porque es de Proust, pero habla de la literatura. Te la quería pasar porque me pareció que quizás te servía: ‘Un libro realmente bueno es particular, imposible de prever y no consiste en la suma de las precedentes obras maestras, sino con algo que no se logra con haberse asimilado perfectamente a esa suma, porque precisamente fuera de ella’.
/ “Soy de libra, soy indecisa, tengo fragmentos de libros que dicen que soy un poco dark, un poco minita, un poco hippie y ¿adolescente? Creo que igual para mí hoy ahora, Salinger gana”.
/ “Te dejé La Náusea en el estante de arte. Tiene mi nombre”.
/ “Me parece una idea hermosa. Obvio que voy a llevar un libro. Y contá conmigo para lo que necesites. Lo que sea”.
/ “Te traje cuatro libros. Yo sé que no es la consigna, pero tengo una razón para cada uno. Elegí el que quieras, el que te guste más, el que se luzca más en el contexto, el ganador de un ta-te-tí”.
/ “Pensé en Cortázar, pero me pareció demasiado obvio. Así que elegí a Onetti, que es un tapado”.

4.
/ “Ya encontré mi libro. Fue el primero que vi, porque estaba arriba de todo en mi pila de libros, y supe que era ése aunque para confirmarlo tuviera que revisar todos los demás. Es el catálogo de la Documenta XII, abierto en la página del artista Tseng-Yu Chin. Para mí representa todas las paradojas de la muestra.
Comprarlo fue el primer acto de mi visita a esa muestra,  con una expectativa enorme y solo, el primer día solo en Europa, a las 9 am entrando a una enorme exposición de arte contemporáneo. También, en el mismo local de merchandising, me robé una birome con el logo de la muestra; después, en otro local de merchandising, me robé un paraguas; en una librería de la misma ciudad me robé un libro de arte conceptual, escrito en alemán. El paraguas lo perdí. La lapicera está en mi mesa de luz, sin tinta. En la pequeña biblioteca de mi habitación no encuentro los libros más importantes que leí. Andá a saber dónde fueron a parar.
Una biblioteca pública. Todo Matienzo haciéndose un regalo mutuamente, y a todos los que vengan a la muestra. Una página de un libro, una cita, un mensaje... Me pregunto si todos los libros van a parecerse a Pablo Coelho. ¿Cómo juzgar un libro por una cita o una página?
Entre nosotros nos vamos a reír, “claro, cómo ella no va a poner tal libro, ja”, el chiste para el que conoce a los elegidores. ¿Qué porcentaje de los visitantes no nos conocerá? ¿Cuántos van a querer pasar de página? ¿Cuánto van a leer? ¿Quién va a mirar la instalación entera, y quién va a mirar sólo el contenido de cada libro? ¿Quién eligió la disposición de los libros, en un recorrido tan lineal? ¿Importa? ¿Estamos tan seguros de que en una exposición el orden de los factores altera el producto?
Hasta hoy, que googleé, siempre pensé que Tseng Yu-Chin era una mujer. Yo no soy marinero, no veo a los libros como hombres o mujeres, pero si me obligan, hasta hoy habría dicho “hombre”.
En esta exposición participa todo Matienzo, y yo creo que en la acción que lleva a esta muestra hay una combinación de libertad y control. No sé cuánto de esto importa. tal vez sólo lo esencial, las dos hojas visibles de cada libro.
Ojalá nadie se robe ningún libro.
Agustín Jais